Shockwave
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En principio, el SHOCKWAVE se diseñó con la finalidad de ofrecer una vela idónea para una prueba como la "Red-Bull Dolomitenmann". Debía ser un parapente ligero que resultara muy fácil de despegar, pero igual de importante es que fuera muy rápido y tuviera un elevado planeo.
Obviamente, el planeo y la velocidad no son sólo cifras, sino algo aprovechable en la práctica. Ese parapente debía seguir siendo manejable aunque las condiciones fueran turbulentas.
Para combinar dichas propiedades no resultaba suficiente tomar un modelo ya existente y limitarse a reproducirlo a una escala más pequeña, motivo por el que el SHOCKWAVE es un diseño completamente aparte. Y decimos que es un diseño aparte porque al usar un perfil diseñado especialmente, la diferencia respecto al resto de velas de NOVA es manifiesta.
Claro que también comparte cosas con las velas de NOVA de nueva generación, como una geometría del suspentaje muy eficaz. Con tan solo tres bandas y dos cordinos principales por banda, el SHOCKWAVE se abre paso a través del aire de manera más eficiente. La poca resistencia que genera el suspentaje es la clave de su planeo a alta velocidad, pero además esta geometría garantiza una distribución constante de la carga para contrarrestar el estiramiento de los cordinos y los elevados G que se generan al volar así.
Los primeros prototipos ya superaron nuestras expectativas. Los pilotos de pruebas hicieron más de un centenar de vuelos con esta vela y en gran variedad de condiciones. Su rendimiento era superior al esperado, pero lo que más sorprendió fue la versatilidad que, en manos de un piloto competente, ofrece este parapente como vela de uso general.
En condiciones en las que otros pilotos pensaban que no era seguro volar, a los que volaban con el SHOCKWAVE podía vérseles haciendo ladera, girando en térmicas fuertes o incluso haciendo acro. Gracias a su planeo y a su baja tasa de caída, el SHOCKWAVE es capaz de mantenerse en el aire también en condiciones muy flojas.
La suma de estas experiencias nos animó finalmente a fabricar en serie el SHOCKWAVE.
Pero una cosa debe quedar clara: este parapente no está homologado ni se va a homologar, y únicamente pueden volarlo pilotos muy competentes, sobre todo en condiciones complicadas.
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Experiencia:
Casi ningún otro prototipo de NOVA habrá pasado por tantos vuelos de prueba como el SHOCKWAVE antes de pasar a fabricarse en serie. El piloto de pruebas de NOVA Mario Eder fue quien hizo los primeros vuelos con el SHOCKWAVE y a continuación declaró haber tenido una "sobredosis de adrenalina" Uno de los motivos es su elevada velocidad. El otro, tal vez sea el mando tan sensible que tiene.
Para meter el SHOCKWAVE en un giro cerrado tan sólo hay que hacer un leve gesto con el freno. No hay demoras. A un piloto bueno le llevará poco tiempo acostumbrarse a un mando tan directo y luego podrá divertirse con el SHOCKWAVE de una manera que no sería posible con cualquier otra vela.
Una de las cosas que nos sorprendió fue lo sencillo que resulta despegar con el SHOCKWAVE. La fase de levantar la vela es mucho más corta que con otros parapentes. Incluso con viento de cola y en despegues de poca pendiente, sólo hacen falta un par de zancadas rápidas para poner la campana directamente encima del piloto.
El SHOCKWAVE, cómo no, también se voló durante muchas horas en térmica e, incluso en condiciones muy potentes nunca tuvo plegadas. El perfil empleado parece funcionar tal y como esperábamos, lo cual permite que esta vela ofrezca un comportamiento muy resistente a las plegadas. En aire muy turbulento, los cordinos pueden llegar a aflojarse en algún momento, pero el SHOCKWAVE seguirá volando sin verse afectado por ello.
Las plegadas provocadas se abrieron muy deprisa. Sin embargo, incluso a la velocidad de calado, esta vela de 12 metros cuadrados reacciona con una marcada abatida. También provocamos plegadas a velocidad máxima y en ellas la vela se reinflaba deprisa pero abatía hasta colocarse debajo del piloto sin pérdida alguna de energía y con el suspentaje completamente tenso, lo cual le permitía al piloto volver a pasar una segunda vez sobre la vela. Sin reacción alguna por parte del piloto, es probable que la vela se hubiera mantenido haciendo tumbligs limpiamente.
En condiciones turbulentas siempre hay que contar con plegadas y el piloto debe tener bien claras las posibles consecuencias.
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Toni Bender ha volado muchas horas con esta vela en los últimos meses y en todo tipo de condiciones imaginables. Ha sido capaz de mantenerse en el aire con el resto de pilotos (aunque hay que reconocer que Toni, además de ser un piloto excepcional no pesa ni 60 kilos). A pesar de toda la experiencia que tiene, Toni dijo que un vuelo largo en condiciones térmicas con esta vela resultaba extraordinariamente exigente. Aficionado a las motos potentes, comparó la SHOCKWAVE con una moto de carreras. Debes ser muy consciente de que cada vez que vueles un parapente como éste lo haces bajo tu propia responsabilidad y que un despiste, o creer erróneamente que uno es mejor piloto de lo que realmente es, puede acarrear graves consecuencias.
El SHOCKWAVE también pasó una semana de pruebas en las dunas y con él las posibilidades de vuelo en ese terreno se amplían enormemente. Tanto es así que, cuando otros pilotos guardaban sus velas por pensar que el viento soplaba con demasiada fuerza, el piloto Christian Gruber creía precisamente que era el momento de empezar a divertirse con el SHOCKWAVE.
Este parapente, una auténtica máquina de carreras, permite a los pilotos expertos volar de una manera que hasta ahora no había sido posible. Por ejemplo, haciendo ladera a ras de suelo el SHOCKWAVE conserva la energía de maravilla para volar deprisa, de modo que tras una pasada rápida restituye de nuevo su altura. Su mando, extremadamente directo, combinado con los gestos increíblemente precisos que son necesarios para volarlo, corre el riesgo de convertirse en adictivo por la sobredosis de adrenalina que se produce volando un parapente tan dinámico y ágil.
Christian Gruber tiene ya más de 100 horas de vuelo con el SHOCKWAVE, por lo que no debería sorprender que tras hacer un vuelo con una vela de acro de 16 metros cuadrados se le oyera quejarse de que se había quedado con la impresión de haber volado en monoplaza con una vela biplaza. Resulta difícil describir la sensación que se tiene cuando se vuela el SHOCKWAVE, pero esta anécdota puede dar una idea de lo distintas y nuevas que son las sensaciones que llega a transmitir a quien lo vuela. Bastarán unos cuantos vuelos para tener que replantearse las concepciones de velocidad y dinamismo que se tenían.
Estamos ansiosos por saber cómo acogerá la comunidad de pilotos el SHOCKWAVE, y sobre todo si este concepto se acabará convirtiendo en una nueva modalidad de parapente. Naturalmente, una vela así no está destinada a todos los pilotos, pero aparte de nuestra dedicación a fabricar velas homologadas, nos atraía bastante explorar este tipo de vuelo extremo con el que tal vez se abran nuevas posibilidades para pilotos consumados.
También pensamos en su posible uso como vela de montaña, pues el SHOCKWAVE es lo suficientemente pequeño y ligero para tal fin. Quien esté en condiciones de pilotar un parapente como éste y a quien le guste segregar adrenalina, disfrutará mucho con él. Sin embargo, debemos advertir a todo aquel que se decida a volar con esta vela que antes debe preguntarse honestamente a sí mismo si reúne las condiciones necesarias para pilotarla. ¿Eres capaz de verdad de manejarte en situaciones de viento fuerte y turbulento o en realidad son las propias características de la vela que vuelas las que lo hacen por ti?
Una vez quede eso claro, deseamos que todos los pilotos expertos que disfruten de unas sensaciones tan intensas volando el SHOCKWAVE como las que nosotros hemos tenido haciéndolo.
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- El SHOCKWAVE tiene un perfil especial, y eso hace que sea una vela tan estable y resistente a las plegadas. Para que funcione un concepto así se precisa una carga alar muy alta, la cual produce a su vez la rigidez estática en el perfil.
- Con apenas tres bandas (a, b y c) y sólo dos cordinos principales en cada banda, su suspentaje es mínimo, lo cual beneficia sobre todo su rendimiento a gran velocidad.
- La geometría de su suspentaje garantiza que la carga se reparta por igual a lo largo de toda su envergadura.
- Su fabricación permite que la velocidad mínima sea muy baja, lo cual facilita enormemente el despegue y el aterrizaje. La velocidad mínima a la que puede volarse también facilita el vuelo en térmica.
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